sábado, 22 de julio de 2017

Notas sobre un texto de Eugenio Trías acerca de Dios

Eugenio Trías (foto de Joan Sánchez)
Buscando un texto sobre otro tema, abro las páginas de un libro de Eugenio Trías titulado “Tratado de la pasión” y me encuentro con una página acerca de Dios. Pero en estas notas no sólo citamos ese texto con intención de plantear el tema de Dios, sino porque encontramos en él una forma sucinta, breve, de adentrarnos en la obra de Trías. El texto dice así:

Dios no es ya, por otra parte, Sustancia Una que deja como saldo irresoluble, las antinomias parmenídico-platónicas de lo Uno y de lo Múltiplo o de lo Uno y de la entidad, sino que es, en su naturaleza misma, diferencia, escisión consigo mismo, autodesgarro, la cual diferencia funda un orden dual -de separación, de abandono, de vació, de dolor, de odio- que sólo en la tercera figura, el espíritu de amor, alcanza, en pura insistencia en el elemento diferencial, su conciliación, su Versöhnung” (TP, pág. 60).

El “Tratado de la pasión”, tal como escribe Trías en sus primeras líneas, pretende concebir la pasión como Idea nuclear desde la cual comprender la realidad. En obras posteriores será la Idea de Límite la que, de piedra desechada por la tradición, pasará a ser sin embargo piedra angular de su obra. Y en una obra posterior, “Pensar la religión”, escribirá también sobre el Dios del Límite.

¿Es la Idea de Límite el modo en el que Trías recrea y varía singularmente el tema de la Diferencia, central en gran parte del pensamiento contemporáneo? ¿Es la Idea de Diferencia o Límite la puerta magna para el planteamiento de lo divino en nuestro presente? Aquí simplemente planteamos estas preguntas y señalamos tres puntos presentes en el texto citado que nos ayudan a vislumbrar la arquitectura implícita en varias de las obras de Trías.

En ellas se trata de 1) una diferencia que, referida a sí misma, y por tanto autodesgarrada y escindida 2) abre un orden de separación, distancia e irreductibilidad 3) cuya conciliación se alcanza en la renovada insistencia en el elemento diferencial.

Y de este modo, partiendo de un orden de experiencia determinado, como la filosofía y su sombra, lo bello y lo siniestro, el ser y la nada, uno y sí mismo, lo manifiesto y lo replegado en sí, etc, (punto 2), el texto filosófico propicia un alzado a la razón o logos inscrito en tal orden, es decir, al límite o diferencia intrínseca (punto 1) a la luz del cual y desde cuyo movimiento propio (ser sí mismo en el puro diferenciarse de sí) se recrea el orden de fenómenos de partida como variaciones diferenciadas de lo mismo (punto 3).

¿Será el filosofar, según todo esto, un regresar a la caverna platónica después de liberarse de sus cadenas y haber visto el Sol, para retornar incesantemente a las sombras, acompañado de su luz? Esta posibilidad nos trae un recuerdo: aquella definición que Eugenio Trias hace de sí mismo según la cual no es sino un "exorcista ilustrado"...

domingo, 16 de julio de 2017

sábado, 8 de julio de 2017

Para qué escribe libros Foucault

Michel Foucault
“Mis libros son para mí experiencias, en un sentido que querría lo más pleno posible (…). Si debiera escribir un libro para comunicar lo que ya pienso antes de haber comenzado a escribir, nunca tendría el valor de emprenderlo. No escribo sino porque no sé aún exactamente qué pensar de algo que me gustaría tanto pensar... De modo que el libro me transforma y transforma lo que pienso”.

Una experiencia es algo de lo que uno mismo sale transformado”,

                                     Entrevista con Michel Foucault, D. E., IV, págs. 41-95, págs. 41-42


Hay una modificación del modo de ser que se atisba a través del hecho de escribir”.

Se escribe para ser otro que el que se es”.

                                         Arqueología de una pasión, D. E., IV, págs. 509-608, pág. 605

jueves, 29 de junio de 2017

Un texto de Nietzsche comentado por una alumna

La alumna es de 2º de bachillerato. El texto de Nietzsche es el siguiente:

“El mayor acontecimiento reciente -que “Dios ha muerto”- (…) empieza desde ahora a extender su sombra sobre Europa. Al menos, a unos pocos (…), les parece efectivamente que acaba de ponerse un sol, que una antigua y arraigada confianza ha sido puesta en duda. Nuestro viejo mundo debe parecerles cada día más crepuscular, más dudoso, más extraño, "más viejo" (…) Estas consecuencias inmediatas no son para nosotros (…) de ninguna manera tristes, opacas ni sombrías; son más bien como una especie de luz, una felicidad, un alivio(…). Efectivamente, los filósofos, los "espíritus libres", con la noticia de que el "viejo Dios ha muerto" nos sentimos corno alcanzados por los rayos de una nueva mañana (…). Ahí está el horizonte despejado de nuevo, aunque no sea aún lo suficientemente claro; ahí están nuestros barcos dispuestos a zarpar, rumbo a todos los peligros; ahí está toda nueva audacia que le está permitida a quien busca el conocimiento; y ahí está el mar, nuestro mar, abierto de nuevo, como nunca”.
 

                                                                                    Nietzsche. La Gaya Ciencia.


1) Exponer las ideas fundamentales del texto y la relación que hay entre ellas.

Respuesta:

En el texto redactado por Nietzsche podemos encontrar varias ideas. En primer lugar, se nos plantea el concepto de que "Dios ha muerto" y cómo esa idea se expande por Europa, es decir, por la cultura occidental, y el surgimiento de la duda debido a ello.

También plantea como ante ello surge, por un lado, una visión pesimista y falta de esperanza, y por otro, la aparición de una sensación de alivio y felicidad. Se expone como así los filósofos encuentran la esperanza y un camino totalmente lleno de nuevas posibilidades, que aunque incierto, supone un avance en la búsqueda del conocimiento y en la aceptación de la vida.

En cuanto a la relación que existe entre estas ideas podemos decir que el autor  va a partir de una premisa o un hecho y va a establecer las consecuencias que acarrea el mismo.

Este hecho se corresponde con "la muerte de Dios", que como podemos apreciar en la primeras líneas del texto, no se refiere sólo al Dios del cristianismo, sino a aquello que suponía una arraigada y antigua confianza que nos orientaba en la vida. La principal consecuencia que esto tiene es la aparición del nihlismo o sensación de que todo aquello que va más allá de la vida carece de sentido. Nietzsche explica que ante este desamparo por la muerte de Dios surgen dos tendencias: una que se va a dejar llevar por la tristeza y la incapacidad de reaccionar ante "la muerte de Dios" (nihilismo pasivo) y otra que descubre un mundo nuevo lleno de posibilidades. Este segundo caso es el de los filósofos o espíritus libres, que encuentran en la muerte de Dios un nuevo camino para desarrollar y expandir el conocimiento que se veía de alguna manera bloqueado por ese "Dios".

EN las últimas líneas del texto, podemos apreciar una conclusión o consecuencia final ante esa muerte de Dios y es el surgimiento de una nueva concepción de la vida, abierta a su complejidad y amplitud y que no se ve bloqueada por el miedo y la incertidumbre que generaba la existencia de Dios. COn la frase que aparece al inicio mencionando a Europa, el autor se refiere a la cultura occidental como cultura que niega la vida y que no acepta su carácter difícil y complejo.

viernes, 26 de mayo de 2017

Un texto de Platón comentado

"Pues bien, querido Glaucón –proseguí–, esta imagen debemos aplicarla enteramente a lo que antes se dijo. El mundo que aparece a nuestra vista es comparable a la caverna subterránea, y la luz del fuego que hay en ella al poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de él, si las comparas con la ascensión del alma al mundo inteligible no errarás respecto a mi conjetura, ya que deseas conocerla. Sólo Dios sabe si por ventura es verdadera. Lo que a mí me parece es lo siguiente: en el límite extremo del mundo inteligible está la idea del bien, que percibimos con dificultad, pero, una vez contemplada, es necesario concluir que ella es la causa de todo lo recto y bello que existe; que,mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y el soberano de ella, en el mundo inteligible es ella misma la soberana y dispensadora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario que la vea bien quien quiera conducirse sabiamente tanto en la vida privada como en la pública". Platón.

 El problema tratado en el texto es el del conocimiento.


En este texto encontramos las siguientes ideas: 

1) En primer lugar, el texto establece una comparación entre el mundo que podemos percibir a través de nuestros sentidos y la caverna descrita en “el mito de la caverna”, en la cual los esclavos protagonistas del relato se encuentran encadenados. Del mismo modo, la luz del fuego que la ilumina es semejante a la luz del sol en el mundo sensible. 

2) En segundo lugar se establece una comparación entre la subida que el esclavo liberado de sus cadenas realiza, según nos cuenta el mito, hasta salir de la caverna al mundo exterior, y el camino que sigue el alma del hombre cuando adquiere verdadero conocimiento dejando atrás la realidad sensible y captando la realidad inteligible. La comparación no es segura en su verdad. Eso “sólo Dios lo sabe” escribe el autor. 

3) A continuación se indica que el extremo del mundo inteligible, es decir, el objeto más alto de cualquier saber, es la idea del Bien. Esta idea es difícil de captar para el ser humano pero es la causa que explica todo lo recto y bello que existe, es decir, todo lo que es acorde con su propio ser, ajustándose a él. 

4) Sigue el texto destacando una diferencia en el papel que la idea de Bien juega en el mundo inteligible y en el sensible. Mientras en el mundo sensible la idea de Bien es causa de la luz que permite su visibilidad y por tanto fuente de conocimiento, e incluso de la realidad de la que esa luz procede, esto es, del sol mismo, en el mundo inteligible es ella misma la fuente que permite a las cosas mostrarse en su verdad (es dispensadora de verdad dice el texto)y al alma conocerlas (es también dispensadora de inteligencia). Si en el mundo sensible ella es fuente de la luz, en el inteligible ella misma es la luz. 

5) Por último el texto termina indicando que aquel que quiera conducirse con sabiduría tanto en su vida privada como en su vida pública ha de conocerla, teniéndola bien a la vista a la hora de tomar cualquier decisión. 

La relación entre estas ideas es la siguiente. El texto plantea una comparación entre el mundo sensible e inteligible a partir del mito de la caverna y obtiene de esa comparación una serie de conclusiones teóricas y prácticas acerca de la idea de Bien. La 1º y la 2º idea establecen la comparación: el mundo que percibimos es en realidad semejante al de la caverna oscura (1º idea) de la que el esclavo encadenado puede liberarse ascendiendo al mundo exterior, del mismo modo que el alma ignorante puede dejar las sombras de las opiniones que toma por verdades, ascendiendo al conocimiento verdadero de la Idea inteligible (2º idea). La 3º idea presenta a la idea de Bien como tema de investigación y de cuyo examen hay que concluir que ella es causa de todo lo recto y bello que existe, es decir, de todo aquello acorde con su propio ser que el alma anhela saber, el objeto último de todos sus deseos. La 4º idea encuentra una diferencia en la comparación entre el mundo sensible y el inteligible que nos permite realizar una afirmación más acerca de la idea de Bien: ella es causa de la luz presente en el mundo sensible en el sentido de que ella es causa de lo que nos permite conocer (el sol y su luminosidad) pero en el mundo inteligible ella misma es la condición de posibilidad del conocimiento. No sólo es causa de lo que nos permite conocer en el mundo sensible, sin que ella misma es la condición que permite el encuentro entre las cosas y el alma (conocimiento). Con otras palabras, no sólo es creadora del sol: ella es sol. Por último la 5º idea extrae una consecuencia de todo lo anterior: a la hora de tomar decisiones, tanto en el ámbito de la vida privada como en el ámbito de la vida pública, aquel que desee regirse por la sabiduría ha de tomar tales decisiones a la luz de la idea del bien. De este modo podrá conducirse en su vida con rectitud y hará de su vida algo bello.

martes, 25 de abril de 2017

Un texto de Descartes comentado

Para poder suprimir del todo la razón de dudar, debo examinar si hay Dios, tan pronto como encuentre ocasión; y si encuentro que lo hay, he de examinar también si puede ser engañador (…). Bajo el nombre de Dios entiendo una sustancia infinita, eterna, inmutable, por la cual yo mismo y todas las demás cosas existen-si es que existen algunas- han sido creadas y producidas. Ahora bien: tan grandes y eminentes son esas ventajas que (…) menos me convenzo de que la idea que de ellas tengo pueda tomar su origen en mí; y por consiguiente hay que concluir que Dios existe; pues si bien hay en mi la idea de sustancia, siendo yo una, no podría haber en mí la idea de una sustancia infinita siendo yo un ser finito, de no haber sido puesta en mí por una sustancia infinita”.


Descartes. Meditaciones Metafísicas.


En este texto su autor reflexiona sobre el problema de la demostración de la existencia de Dios.


1. Exponer las ideas fundamentales del texto y la relación que hay entre ellas.


En este texto encontramos las siguientes ideas:
La primera idea (1) afirma que para poder dejar de dudar, el autor ha de preguntarse y considerar si hay Dios, es decir, si Dios existe, y si la respuesta es afirmativa, habrá que examinar también una cuestión sobre su naturaleza, en concreto, si Dios puede ser engañador. Esta cuestión es fundamental para saber si es posible eliminar cualquier razón para dudar, puesto que Descartes busca en su obra una verdad absolutamente indudable sobre la que edificar el conjunto del saber y orientarse adecuadamente en su vida.
La segunda idea (2) afirma qué entiende Descartes por Dios: una realidad que se basta a sí misma para existir, es decir, una sustancia, con las características de la infinitud, la eternidad, la inmutabilidad y el poder de crear todas las cosas.
La tercera idea (3) afirma que Dios, sustancia infinita, no puede tener su origen en mi debido a la grandeza y eminencia de sus características, de lo que se sigue una conclusión: Dios existe.
La cuarta idea (4) explica la anterior. Aunque podemos encontrar en nosotros la idea de sustancia finita, es decir, limitada, siendo nosotros mismos un ejemplo de sustancia finita, no podría haber en nosotros la idea de una sustancia infinita si ella misma no la hubiera puesto en nosotros, puesto que nosotros somos limitados y no podemos ser su origen. Aquí Descartes está aplicando un razonamiento según el cual debe haber una proporción entre la causa y lo causado, de modo que una realidad finita no puede crear una realidad infinita.




La relación entre estas ideas es la siguiente. En el texto se exponen una serie de ideas que funcionan como premisas que argumentan a favor de una conclusión: la afirmación de la existencia de Dios para así poder suprimir toda duda y cumplir así el objetivo de la obra cartesiana.
La primera idea (1) plantea el problema que Descartes quiere resolver: desprenderse de toda razón para dudar mediante el examen de si hay o no un Dios engañador. Si hubiera un Dios y fuera engañador, su proyecto no podría realizarse, pues estaríamos en sus manos y no podríamos confiar ni siquiera en la capacidad racional que nos define. Tal vez la misma razón y su principio de evidencia, claridad y distinción podría ser un engaño. Pero ¿qué entendemos por la palabra “Dios”? En la segunda idea (2) Descartes responde a esta pregunta definiendo la realidad divina como sustancia infinita, sin límites, eterna, existente desde siempre y para siempre, inmutable, no cambiante, y creadora de toda realidad. Esta segunda idea funciona como premisa de su argumento . La tercera idea (3) plantea la conclusión: si Dios es infinito no puede ser creado por nosotros, por lo tanto, existe. Es en la cuarta idea (4) donde Descartes explica y desarrolla por qué podemos afirmar la existencia de Dios con más detenimiento. En mí, escribe el autor, puedo encontrar la idea de sustancia siendo yo mismo una, por lo tanto, podríamos nosotros ser su origen. Pero de lo que no podemos en absoluto ser origen es de la idea de sustancia infinita. La razón de esa imposibilidad se encuentra en la desproporción entre la causa y lo causado. Lo causado, la idea sustancia infinita, es decir, de Dios, no puede tener su causa en mi, realidad finita y limitada, sino sólo en la realidad de Dios mismo. Por lo tanto si encuentro su idea en mi pensamiento y yo no he sido su origen, sólo puede provenir de su realidad infinita. Por lo tanto, existe.

jueves, 26 de enero de 2017

Debate en 4º ESO (Cultura clásica y Filosofía)







Después del debate que acabas de tener sobre el destino, la libertad, los oráculos y Edipo, escribe una conclusión breve teniendo en cuenta lo discutido e inclúyela como comentario en esta entrada del blog.

martes, 11 de octubre de 2016

Esclavos, cadenas y responsabilidades

Tras comentar en una clase de Bachillerato el mito de la caverna de Platón, descubro que la mayoría de los alumnos se sienten como los esclavos del relato. Los exámenes, las normas del centro, los padres, la presión social y la preocupación por el futuro son las cadenas que les obligan a permanecer en el fondo de la caverna, es decir, del aula.

Pero a lo largo de la discusión recuerdan que están en una enseñanza no obligatoria. Tras un largo debate sobre lo obligatorio y lo elegido llegamos a una conclusión:

Para un adulto (o alguien ya muy cerca de serlo) una obligación impuesta es una cadena; una obligación elegida es una responsabilidad. Y las resposabilidades son asunto de hombres y mujeres libres, no de esclavos.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Dos tipos de cosas

"En el tercer capítulo de Diferencia y repetición, al hilo de un fragmento de la República de Platón, Deleuze distingue dos tipos de cosas: las que dejan al pensamiento tranquilo y las que fuerzan a pensar. Las primeras son el objeto de un reconocimiento, el reconocimiento que apacigua la momentánea inquietud ante lo que a primera vista o en la distancia tal vez pareciera desconocido, extraño -la tranquilidad adviene, por ejemplo, cuando Sócrates reconoce a quien se acerca y profiere: “Buenos días, Teeteto”-. Las segundas, sin embargo, no se dejan reconocer, pues no encajan en el molde de lo que se sabe o se cree saber. Y lejos de inducir sosiego alguno, violentan al pensamiento y lo ponen en marcha al confrontarlo con algo ignoto que, por ser tal, desquicia el proceder habitual de nuestras facultades. Ya no se trata del objeto de un reconocimiento, de una maniobra calculada y prevista, sino de lo que Deleuze llama un encuentro. Este nombre, “encuentro”, encierra una multiplicidad de matices: uno se encuentra en presencia de algo sin haberlo buscado, bajo el signo de la coincidencia, pero también bajo la presión de un choque que ejerce una cierta violencia por contravenir lo que en principio se esperaba y porque no se dispone de medios para hacerle frente; por otra parte, un encuentro es también un contacto que desemboca en una unión y puede dar lugar a una creación".



Me pregunto que tipo de cosa será el hecho de vivir: ¿algo que deja al pensamiento tranquilo o algo que fuerza a pensar? Lo hablaré con mis alumnos al comienzo del curso.

sábado, 30 de julio de 2016

¿Deseamos realmente ser felices?

La respuesta a esta pregunta no es tan clara como podríamos pensar. Basta considerar muchas de las elecciones que tomamos en nuestra vida. ¿Realmente buscan la felicidad? ¿Tiene razón Aristóteles cuando nos dice que es ella nuestro fin último? La discusión es compleja. Nietzsche ya dejó escrito en algún lugar que el ser humano no busca ser feliz, sino crear. En esa misma dirección se mueve la siguiente reflexión del filósofo Slavoj Zizek: 


martes, 28 de junio de 2016

Enfadarse correctamente

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.”

Aristóteles, Ética a Nicómaco.

viernes, 10 de junio de 2016

El movimiento de las estrellas (o cómo descubrir las esferas de Aristóteles)

Mientras repaso un tema de Aristóteles para Bachillerato me encuentro de nuevo con una de sus ideas sobre el Universo. Para él, el Universo está formado por un conjunto de esferas. La exterior alberga a las estrellas fijas y, dentro de ella, otras esferas móviles arrastran en su giro al resto de estrellas que podemos observar a nuestro alrededor. En su punto central se encuentra inmovil la Tierra, nuestro hogar. Alguien muy ingenuo y con poco espíritu crítico puede considerar infantil e injustificada esta visión del Cosmos. Sin embargo basta recordar que nuestra comprensión de la Naturaleza ha estado limitada durante siglos por los datos de nuestros sentidos, sin las ampliaciones y los desarrollos que la tecnología actual nos ofrece para conocer el mundo a escalas insospechadas. Por esa razón te proponemos lo siguiente. Para descubrir las esferas de Aristóteles olvídate de microscopios y telescopios, abre los ojos y sólo con ellos observa el movimiento nocturno de las estrellas. 

Y si necesitas ayuda, estos videos te lo ponen más fácil aún. Disfrútalos:






En Chile: